Botador relojero: geometría, dureza HRC y Bergeon 7260
Punta Ø0,8 mm a 18° de conicidad, dureza HRC 58–60, ergonomía. Bergeon 7260 vs copias chinas.
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Punzón de precisión en acero inoxidable con punta intercambiable. Manipula pasadores en correas de cuero, plástico o silicona.
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El punzón de colocación de precisión es un accesorio relojero esbelto pensado para manipular pasadores en correas de piel, silicona, plástico y caucho. Forjado en acero inoxidable azulado por temple, es el pequeño compañero afilado que convierte un cambio de correa tenso en un gesto de treinta segundos, sin rayar las asas y sin perder un diminuto pasador entre los cojines del sofá.
Este punzón está dedicado a la manipulación de pasadores —las pequeñas barras de muelle (también llamadas pivotes o pernos de reloj) que sujetan la correa entre las asas de la caja o en una hebilla desplegable—. Su cuerpo esbelto termina en una punta afilada con una pequeña muesca lateral. Esa muesca engancha el hombro del pasador, permite comprimirlo hacia el interior y libera la correa. El extremo opuesto lleva una punta fina recta, útil para empujar una barra recta fuera de su alojamiento o para limpiar el orificio del asa antes de instalar un pasador nuevo.
El color azul procede del tratamiento térmico del acero inoxidable: el temple no solo tiñe el metal, también endurece la punta para que conserve su geometría tras cientos de cambios de correa. El inoxidable se eligió por dos razones: resiste la corrosión del contacto con la piel y la humedad de la correa, y es lo bastante duro para morder un pasador de acero sin formar rebabas. Frente a punzones cromados o niquelados, una herramienta inoxidable templada envejece mucho mejor.
El punzón está dimensionado para deslizarse cómodamente entre la correa y el interior del asa, incluso en relojes con asas estrechas de 18 mm o de poca holgura como ciertos modelos vestir Tudor y Tissot. El cuerpo se mantiene fino para que la mano no oculte la línea de visión sobre el pasador.
Cada vez que una correa deba retirarse o montarse en una caja con pasadores: cambiar una correa de piel gastada en un reloj de vestir, sustituir una correa de silicona en un smartwatch, montar una NATO en un buceador vintage, separar el cierre desplegable de una correa de caucho para limpiarlo. También cuando un pasador se ha salido a medias y la correa baila: se comprime el hombro suelto y se reasienta el pasador en el orificio del asa.
No es la herramienta para pulseras atornilladas (Rolex Submariner, Omega Seamaster Diver 300M, Tudor Black Bay, Breitling Navitimer). Para eso es necesario un destornillador como el BERGEON 7260. Tampoco está pensada para sacar pasadores a presión de eslabones metálicos —eso lo hace un botador (pin punch).
Punzón fabricado conforme al estándar de las herramientas relojeras de gama media. El azul de temple es indicador genuino del tratamiento térmico, no una pintura; la dureza obtenida es comparable a la del acero de punta de los Bergeon equivalentes a una fracción del precio. Cada punta se controla en concentricidad y geometría de muesca. Con un uso razonable la vida útil supera varios miles de cambios.
No. Las pulseras Oyster, President y Jubilee llevan tornillos, no pasadores. Para ellas la referencia correcta es el BERGEON 7260. En cambio, la correa de caucho Oysterflex del Yacht-Master sí utiliza pasadores y este punzón resulta apropiado.
Sí. Swatch y Flik Flak usan barras rectas; la punta fina del extremo opuesto está diseñada precisamente para empujar una barra recta de un lado a otro.
No si se usa correctamente: la muesca agarra el hombro del pasador, no el asa. Si se resbala sobre un asa pulida, el inoxidable puede dejar una marca fina. Trabajar despacio y paralelo al pasador lo evita.